Tizimín, el municipio con mayor extensión territorial del Estado, es una buena opción para estas largas vacaciones de verano.

Desde hace muchos años ha tenido un crecimiento lento, pero sostenido. Quienes tardan algunos años en venir a la ciudad, cuando lo hacen encuentran un Tizimín diferente, con cambios.

Los que se animen a venir a esta ciudad pueden disfrutar de su infraestructura comercial, hotelera, y casi virginal zona turística, además de la diversión que se vive en las noches de fin de semana.

Cuenta con hoteles de varias categorías y confortables posadas. De igual forma se pueden disfrutar las comidas locales, regionales y hasta internacionales en una fonda o en algún restaurante.

Para el entretenimiento familiar, la ciudad cuenta con un parque zoológico fundado el 28 de febrero de 1975. El lugar cuenta con un área de juegos infantiles y de recreo, así como con un pequeño chapoteadero.

Para los jóvenes hay varios lugares que funcionan por las noches, donde se realizan diferentes eventos y se presentan grupos musicales de moda y DJ de la ciudad y de discos de la Riviera Maya.

Si tiene alguna actividad nocturna y le amanece en la calle, puede ir al mercado municipal o sus alrededores, donde puede desayunar panuchos, salbutes o tamales, acompañados de su refresco preferido o atole de maíz.

Para las compras, hay tres centros comerciales, además de tiendas de conveniencia que funcionan las 24 horas.

Como en todo viaje vacacional, es importante la seguridad. Tizimín cuenta con centros de servicios mecánicos, como lo es el grupo Bedher, que tiene su taller en la calle 49 entre 46 y 48, donde le brindan servicio mecánico especializado.

Una vez ya instalado en Tizimín, puede salir al parque, donde puede disfrutar del fresco de sus árboles y de la tranquilidad de la noche, donde las personas acostumbran disfrutar un refrescante helado o granizado.

Tal vez prefiera comer un elote sancochado, una marquesita, unos churros calientes, hot cakes o papas fritas o a la francesa.

Si gusta de los misterios pude acudir con su familia a una de las catacumbas que están muy cerca del Centro, donde en sus laberintos debajo de la tierra encontrará imágenes y figuras de barro que le asombrarán. Si su espíritu es aventurero, no se puede perder el cenote Kikil, que está unos cinco kilómetros al norte de la ciudad, o el cenote de las 7 bocas que está en la comisaría de Sucopo, a sólo 9 kilómetros.

Si tiene la dicha de tener a un amigo, conocido o familiar que conozca los alrededores, puede llevarle a cenotes poco explorados de las comisarías o a los vestigios arqueológicos de Kulubá.

Cerca del mar

Como en las vacaciones de verano, lo primero que viene a la mente es arena, sol y mar, no puede perdonarse la visita a la playa de El Cuyo, que a pesar de estar un poco retirado, 45 minutos, vale la pena conocer.

Además de disfrutar de las playas cercanas al Mar Caribe, puede usted practicar deportes acuáticos y por supuesto disfrutar de las comidas de pescados y mariscos que le ayudarán a renovar energías.

Si su estancia es de varios días, puede conocer también las otras playas del oriente, como las de San Felipe, Río Lagartos y Las Coloradas, o la denominada Cancunito, con sus aguas azul turquesa.

Cuando visite las playas de Río Lagartos o Las Coloradas, que puede hacerse en un mismo día, no deje de admirar las enormes montañas de sal.

Artículo original, El Diario de Yucatán